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Psicoterapias sexuales (EVALUACIÓN)

Por qué los psicólogos también van a terapia? - Mejor con Salud

Conceptualmente muchos clínicos separan el proceso de evaluación y tratamiento, los pacientes no lo hacen. Para ellos la “cura comienza con el primer encuentro:

El paciente está correcto en su apreciación, el terapeuta atento, debe estar conciente que la relación psicoterapéutica y todas las ramificaciones transferenciales son iniciadas con el primer saludo del paciente y su entrada en la oficina. Por lo tanto, el terapeuta debiera:

1) Ocuparse de la relación terapéutica antes de ocuparse de la información Además de establecer un ambiente confortable y de respeto, una relación terapéutica curativa es el primer punto de la sesión de evaluación. Muy a menudo el objetivo secundario de recuperar información desplaza al proceso más humano de relacionarse con el otro. El individuo y su pareja están generalmente ansiosos e incómodos, ellos están para compartir aspectos de su intimidad con un extraño. Hablar de problemas sexuales no se manifiesta naturalmente en la mayoría de las personas. El terapeuta debe ir junto a ellos desde lo más fácil hasta las materias más difíciles. (Althof, 2007).

2) Ver las resistencias iniciales Infrecuentemente aunque presentando problemas sexuales, existe una primera entrevista en la cual los asuntos sexuales no son discutidos. Es importante y desafiante preguntarse si la resistencia inicial proviene del paciente o del terapeuta. En la mayoría de las sesiones terapéuticas normales aparecen las prohibiciones religiosas y socioculturales en contra de discutir temas de sexualidad. Si el género del terapeuta crea resistencia, éste debería ser referido a un terapeuta del otro sexo. Existe en general, un grado variable de resistencia por parte del individuo o la pareja. Las resistencias tienden a que permanezca el “status quo”. Se requiere una confrontación, interpretación y humor suave, con lo cual los pacientes pueden ser motivados a soltar las resistencias y tratar nuevas conductas interpersonales. Levine describe 5 fuentes de resistencia:

  • a) cuando la EP mantiene un equilibrio sexual y enmascara los problemas disfuncionales sexuales de la pareja (por ejemplo trastornos del deseo o anorgasmia).
  • b) en caso que el individuo o la pareja generen expectativas poco realistas sobre las capacidades sexuales.
  • c) existencia de problemas relacionales mayores.
  • d) en la presencia de una infidelidad por parte de algún integrante de la pareja.
  • e) si la EP es secundaria a un problema de salud importante. (Levine, 1992)

Las expectativas de los pacientes con respecto al proceso terapéutico también aumentan la resistencia. Las parejas no saben qué esperar; algunos creen que el terapeuta les efectuará un examen físico en el área sexual y/o que los verá en un acercamiento e interacción sexual. Otros piensan que el terapeuta podría sexualizarse con ellos o que inicie conductas sexuales que pudieran ser inconvenientes para ellos. (Althof, 2007).

3) Qué Preguntar: Cada terapeuta tiene que desarrollar sus propios estilos y métodos de evaluación en la EP. Se puede preguntar, cuándo la EP comenzó y si existió en algún momento control sobre la eyaculación. Se grafica el trayecto del problema y se pregunta específicamente sobre el TLEIV, grado de control voluntario, angustia, distress y grado de satisfacción sexual. Posteriormente, se puede identificar si existen otras disfunciones sexuales asociadas a ésta y/o si la EP es situacional con sólo esta pareja. Se solicita además relatar con detalles su último encuentro sexual. Eso permite identificar el grado de rendimiento, ansiedad, grado de estrechez o amplitud en su repertorio sexual, sus niveles afectivos y cognitivos, qué pasa después de la eyaculación y la respuesta de su pareja frente a esta disfunción.

Es recomendable determinar el grado de sensibilización con los niveles de excitación sexual que posee el cliente. Hay que preguntar con respecto a las estrategias que han utilizado para retardar la eyaculación y si fueron o no exitosas. (Althof, 2007).

4) ¿Qué ofrecer? La primera toma de decisión, se refiere al tipo de terapia que se recomendaría a los pacientes: terapia individual o de pareja, farmacoterapia o psicoterapia o ambos asociados. La evaluación concluye cuando el terapeuta ofrece al paciente o a la pareja recomendaciones específicas, dependiendo de lo que origina y mantiene la EP. (Keller et al 2000, Nathan 2002).

5) ¿Cuándo ofrecer qué? La psicoterapia exclusiva, estaría recomendada para hombres y parejas cuando los factores que precipitan y mantienen la EP son claramente psicológicos y los problemas psicosociales son muy grandes para ser superados con farmacoterapia exclusiva. Ejemplo de estos factores psicosociales son:

  • a) variables del paciente tales como el grado de ansiedad de rendimiento o presencia de depresión.
  • b) en relación a cómo la pareja lleva la disfunción sexual del otro, como su EP oculta su disfunción sexual (Ej. anorgasmia).
  • c) variables interpersonales no sexuales como: relaciones interpersonales crónicamente no satisfactorias.
  • d) variables del contexto incluyendo falta de privacidad. e) expectativas personales de cada integrante de la pareja (Ej. “debe durar a lo menos 20 minutos porque es el tiempo que requiero para mi orgasmo”).

Actualmente, algunos autores señalan que la psicoterapia de la EP, es una integración de enfoques: psicodinámico, sistémico, conductual y cognitivo, con un enfoque de psicoterapia breve, etc. Los principios del tratamiento son aprender a controlar la eyaculación, entendiendo el significado de los síntomas y el contexto donde ocurren. (Kaplan, 1983, Althof, 2007). Es así, como no se debería dejar de tomar en consideración que: La psicoterapia y las interacciones conductuales ayudan a las parejas y a los hombres portadores de EP en:

  • a) Enseñar técnicas de control y/o retardar la eyaculación.
  • b) Ganar confianza en sus capacidades sexuales.
  • c) Disminuir la ansiedad de rendimiento.
  • d) Modificar los repertorios sexuales rígidos.
  • e) Superar barreras de intimidad.
  • f) Resolver asuntos interpersonales que precipitan y mantienen la disfunción.
  • g) Ver los sentimientos y pensamientos que interfieren en la relación sexual.
  • h) Aumento de la comunicación.

Los terapeutas con orientación psicodinámica ven esta disfunción como una metáfora, en los cuales, la pareja simultáneamente oculta y expresa situaciones conflictivas, de ellos mismos o de la relación. En términos simbólicos, esta disfunción contiene la solución de sus dilemas existenciales. Alternativamente, los terapeutas conductuales entienden esta disfunción como: respuesta condicionada o respuesta inadaptada hacia una relación interpersonal o al medio ambiente.

Ellos indican ejercicios o trabajos que permitirían al individuo evaluar confortablemente sus sensaciones de excitación y el ritmo de su excitación. Los hombres temen enfocarse en su excitación sexual, creen que les provocará una eyaculación más rápida. Ellos han intentado disminuir o limitar su excitación usando múltiples preservativos, aplicando cremas anestésicas en el pene, masturbaciones repetidas previas a la relación sexual, impidiendo que la pareja los estimule, o distrayéndose ellos mismos con complicados cálculos matemáticos. Esas prácticas creativas, bloquean el placer sexual y son poco eficaces. Esos hombres, se describen típicamente como teniendo dos puntos de su escala subjetiva, entre excitación y sin-excitación y el punto inevitable de eyaculación.

Fallan en determinar su grado de excitación, son incapaces de percibir o delimitar un rango medio de excitación sexual. Utilizando ejercicios conductuales graduales aprenden a identificar y se familiarizan con grados medios de excitación. Algunas técnicas, progresivamente comienzan con la masturbación hasta la relación coital, manejando con este método el control eyaculatorio. Además de enseñar las habilidades sexuales y resolver los problemas personales e intrapsíquicos relacionados con la EP, es importante tratar la distorsión cognitiva que mantiene la disfunción. Rosen (1994) describe ocho formas de distorsión:

  • a) No tengo nada que hacer “he fracasado completamente porque llego muy rápido”
  • b) Sobre-generalización “si tuve problemas para controlar mi eyaculación anoche, también tendré problemas en mi relación coital esta mañana”
  • c) Descalificando lo positivo “mi pareja dice que la relación sexual fue satisfactoria para no herir mis sentimientos”.
  • d) Lectura de la mente “no necesito preguntar, se cómo se sintió ella por lo de anoche”.
  • e) Predicciones de la fortuna “estoy seguro que las cosas estarán mal esta noche”.
  • f) Razonamiento emocional “porque lo que el hombre siente es verdadero, esto debe ser así”.
  • g) Imperativos categóricos “debería ser…” “tiene que ser… “, (dominan los procesos cognitivos).
  • h) Catastróficos “si fallo esta noche mi pareja me dejará”. La psicoeducación también interviene en el repertorio conductual del individuo y la pareja, referente el comportamiento sexual. Los hombres con EP limitan los juegos precoitales, por miedo a estar muy excitados. Las relaciones sexuales se vuelven muy mecánicas y rígidas, estas conductas no ayudan al hombre a retardar la eyaculación. Modificando estas conductas rígidas y limitadas el terapeuta permite que la pareja desarrolle una vida sexual más satisfactoria. (Gagnon, Rosen, Leiblum 1982).